Como maestros, en todas las etapas educativas, damos actividades a nuestros alumnos para que las hagan, pueden ser unas sumas, colorear un dibujo, un puzzle o calcular el punto de corte entre una recta y un plano. Todas las actividades que realizamos en el aula o que mandamos a los alumnos como deberes deben ser corregidas, la pregunta es ¿Cómo deben ser corregidas?
Podemos dividir las técnicas de corrección en dos principales técnicas, para explicarlas emplearé el ejemplo de que uno de nuestros alumnos se ha equivocado al sumar 19 + 9 y en lugar de 28 ha dicho que eran 18 porque no ha tenido en cuenta que se llevaba una.
En la primer técnica nosotros marcaríamos en rojo el error, tacharíamos la solución y pondríamos 28 donde pone 18. En este caso estamos haciendo una solución fácil y sencilla, damos la solución al alumno y él decidirá si quiere o no encontrar cual ha sido su error; se trata de una técnica en el que el alumno es pasivo frente a la corrección.
En la segunda técnica nosotros marcaríamos en rojo la operación completa y entregaríamos al alumno el cuaderno de nuevo, éste debería, con nosotros como guía, volver a repasar la operación y encontrar el error frente su ejercicio inicial. Incluso si queremos hacerle reflexionar más podríamos preguntarle si está bien la solución, si es normal que la solución de la suma sea un número inferior a uno de los sumando... a partir de ahí buscar en qué nos hemos equivocado para la próxima vez tener más cuidado en esa parte y si es necesario marcarnos de alguna forma que esa suma tiene un llevando. En este caso se trata de una técnica más trabajosa, dado que precisamos de tiempo para solucionar los errores con los alumnos pero el alumno corrige él mismo su error y reflexiona sobre sus acciones y sobre el temario; se trata de una técnica donde el alumno es activo frente a la corrección.
Ambas técnicas tienen sus cosas buenas y al mismo tiempo sus cosas malas, a continuación destacaremos ambas cosas de cada una de ellas.
La primera técnica, dar la solución, tiene como principal ventaja la rapidez, bien puede ser porque nosotros corrijamos los ejercicios de nuestros alumnos o porque demos las soluciones en la pizarra o en voz alta, los niños solo han de poner un tic si está bien o cambiar la solución si está mal. Como desventajas encontramos varias, en primer lugar no obligamos al alumno a reflexionar sobre sus errores, no precisa de una reflexión, sino que la hará si él quiere; en segundo lugar de los niños que hagan dicha reflexión muchos, por timidez o por miedo, puede que no pregunten por qué se han equivocado dado que no entienden o no encuentran el error, puede que rehaga 20 veces la suma y siempre se olvide del llevando y no le sirva para nada que tu le hayas puesto que son 28 en lugar de 18.
La segunda técnica, hacer que el alumno busque la solución, tiene varias ventajas, en primer lugar el alumno forma parte activa de su aprendizaje y aprende de sus errores por lo que es consciente de ellos y por tanto puede evitar cometerlos en futuras ocasiones; al obligar a todos los alumnos a explicar sus errores hacemos que aquellos alumnos que no preguntarían las dudas se vean obligados a hacerlo y, con un trato amable y respetuoso, podemos llegar a hacer que creen una mayor confianza y se abran más con los demás; por último como maestros podemos ver hasta que punto los errores de los alumnos se deben a despistes o bien a no comprender el temario, en cada uno de los casos podríamos trabajar lo que al alumno le cuesta. Como parte negativa tenemos que requiere un mayor esfuerzo por parte de alumno y profesor, sea cual sea la forma de realizarlo requiere al menos de una segunda corrección de la actividad en cuestión o incluso más de una, al mismo tiempo que explicaciones de los errores cuando el alumno no es capaz de sacarla por si mismo.
Ahora que conocéis los pros y los contras de cada una de ellas es el momento de que hagáis el balance y descubráis que consideráis más importante, vuestra comodidad o el beneficio de vuestros alumnos.
Si habéis elegido que es más importante el beneficio de vuestros alumnos o aún estáis dudando os invito a continuar leyendo, a continuación explicaremos cuatro formas de corrección donde se incite a reflexionar, algunas de ellas se podrán usar en todas las áreas y otras no.
En primer lugar encontramos la Corrección Parcial, esta consiste en marcar el lugar donde el alumno se ha equivocado y que sea éste quien debe buscar cuál es su error, en el caso de matemáticas podría ser poner una X junto a la operación o incluso en todo el problema y que sea el alumno el que busque en que parte se ha equivocado, desde un llevando, una multiplicación o el planteamiento del problema en general, en caso de que marquemos una cosa muy amplia podemos ir acotando a algo menor, por ejemplo en el problema decirle, "el planteamiento está bien, mira las operaciones"; en el caso de un error ortográfico marcar la palabra completa y que vea si es de grafía o de tilde, o bien marcarle toda la frase; en el caso de un examen de conocimiento del medio podemos indicar el párrafo donde hay algo incorrecto si está redactando o el ejercicio si es de rellenar huecos y así con todas las asignaturas. Un punto muy importante es NUNCA borrar la solución que está mal, si el alumno no encuentra el error y empieza a bloquearse, le hacemos realizar el ejercicio en otra hoja y luego compararlo, para que vea cual es la diferencia y dónde se ha equivocado.
En segundo lugar encontramos la Autocorrección Reflexiva, está técnica consiste en darle al alumno la solución del problema y pedirle que nos explique por qué esa es la solución, para hacerlo podemos emplear fichas autocorrectivas, donde tengamos tres columnas (como lo he hecho, como es en realidad, porque la solución no es la que yo dí sino la que a mí me han marcado), estas fichas pueden ser empleadas también sin dar la solución y solo marcando el error en cursos ya avanzados.Pongamos un ejemplo de ortografía y otro de matemáticas. En el caso de la ortografía un alumno ha escrito Havia y nosotros le marcamos que es Había, en este caso el alumno explicaría que el verbo haber en castellano siempre se escribe con b (por ejemplo en valenciano esa conjugación es igual y se escribe con v y sin acento en la i) y que por ser la gramática castellano es un hiato y se acentúa. En el caso de la matemáticas por ejemplo nos podemos encontrar que el alumno pone que 19+12=21 y nosotros le corregimos que 19+12=31 en dicho caso el alumno explicaría que 9+2=11, nos llevamos una, 1+1=2 y la que nos llevamos 3, por tanto es 31.
En tercer lugar encontramos los Ejercicios de Corrección Grupal, en estas actividades no se debe nunca corregir trabajos de nuestros alumnos para que no se sientan avergonzados, siempre se deben usar ejercicios específicos y elaborados por el profesor en los cuales los errores sean del mismo tipo de los que hacen los alumnos. Existen dos formas de hacerlo, en grupo-clase o en pequeños grupos, en ambos casos se ofrece a los alumnos la actividad con fallos y se les pide que busquen los errores, en el caso de hacerlo en grupo-clase será el profesor el que dirija quien va diciendo sus ideas y sus hipótesis para hacer participar no solo a los que lo saben hacer sino también a quienes fallan, en caso de trabajar en grupos pequeños se daría la condición de que al finalizar la búsqueda todos los miembros deben saber explicar el problema, de esta forma si alguno no lo entiende sus compañeros tendrán que ayudarlo a entenderlo si no quieren haber fallado en la prueba.
En cuarto lugar encontramos la Repetición con Críticas Constructivas y Comparación de Resultados, este caso es el mejor para las artes (dibujo, música, danza...) y también para los deportes, en este caso debe pedirse al alumno que realice de nuevo la actividad pero deben dársele algunas directrices como por ejemplo que no sople tan fuerte en la flauta o que intente respirar más pausadamente mientras corre, una vez ha realizado de nuevo la actividad debemos pedirle que nos diga si considera que ha mejorado, por qué cree que es o no así, qué ha hecho diferente, qué más cree que podría cambiar y muchas otras preguntas que pueden hacerle ser consciente de lo que ha hecho, si no sale bien podemos ir guiándonos para darle nuevas directrices y sus respuestas pueden indicarnos por dónde puede estar el problema..
Puede que pensando encontréis muchas más formas de corregir de forma participativa y reflexiva, estas son las que a mí se me han ocurrido desde mi experiencia.
Por último quería hablaros del caso de la ortografía y los dictados, hay muchos docentes que están en contra del uso de dictados como método de mejora de la ortografía, lo encuentran un método muy repetitivo y poco pedagógico, yo estoy a favor pero con un uso distinto al clásico.
Clásicamente hemos copiado hasta 50 veces la misma palabra para aprender, en principio, que se escribía como nos decían, sin embargo si aplicamos la corrección parcial puede ser un método pedagógico para trabajar un problema y no solamente pasa a ser un método pedagógico, sino que que es mucho más efectivo y menos repetitivo.
En el caso de copiar la palabra tenemos que memorizar las miles de palabras que existen en castellano pero haciendo lo que os propongo memorizamos las normas y los diacríticos. Para alumnos entrenados (que no busquen el camino fácil) podemos trabajar desde word con una posterior revisión, este programa que marca los errores puede facilitar el trabajo, el único problema es que no marca los diacríticos y marca como mal escrito aquellas palabras que no están en su diccionario, no obstante siempre las podemos añadir.
Como conclusión decir que si aprendemos a buscar nuestros errores y aprender de ellos, desde la infancia, en un futuro aprenderemos a exigirnos más y no rendirnos, sino que nos propondremos mejorar siempre.
Os dejo algo que tiene que ver con una de mis últimas aficiones, el motociclismo, se trata del tatuaje que se hizo el motorista Pol Espargaró.
Ya por último... ¿Aplicáis este tipo de correcciones? ¿Os planteareis hacerlo a partir de ahora? ¿Se te ocurre algún otro tipo de corrección que sea reflexiva?
Clásicamente hemos copiado hasta 50 veces la misma palabra para aprender, en principio, que se escribía como nos decían, sin embargo si aplicamos la corrección parcial puede ser un método pedagógico para trabajar un problema y no solamente pasa a ser un método pedagógico, sino que que es mucho más efectivo y menos repetitivo.
En el caso de copiar la palabra tenemos que memorizar las miles de palabras que existen en castellano pero haciendo lo que os propongo memorizamos las normas y los diacríticos. Para alumnos entrenados (que no busquen el camino fácil) podemos trabajar desde word con una posterior revisión, este programa que marca los errores puede facilitar el trabajo, el único problema es que no marca los diacríticos y marca como mal escrito aquellas palabras que no están en su diccionario, no obstante siempre las podemos añadir.
Como conclusión decir que si aprendemos a buscar nuestros errores y aprender de ellos, desde la infancia, en un futuro aprenderemos a exigirnos más y no rendirnos, sino que nos propondremos mejorar siempre.
Os dejo algo que tiene que ver con una de mis últimas aficiones, el motociclismo, se trata del tatuaje que se hizo el motorista Pol Espargaró.
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| Nunca te rindas |
Ya por último... ¿Aplicáis este tipo de correcciones? ¿Os planteareis hacerlo a partir de ahora? ¿Se te ocurre algún otro tipo de corrección que sea reflexiva?


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