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miércoles, 14 de enero de 2015

Cantidad Vs. Rendimiento: Una hoja pero al 95% o muchas al 50%

El Psicólogo William Glasser establece que aprendemos un 10% de aquello que leemos, un 20% de aquello que escuchamos, un 30% de aquellos que vemos y oímos, un 70% de aquello que discutimos con otros, un 80% de aquello que llevamos a cabo y un 95% de aquello que enseñamos. 
Podemos verlo plasmado en la siguiente imagen.


Recuerdo una entrada de Justifica tu Respuesta donde su autor explicaba que a sus alumnos les recomendaba tener una pizarra en su casa y estudiar explicando a alguien ficticio  toda la lección como si se tratara del propio profesor.

No voy a hablaros de técnicas de estudio en el hogar, sino de una forma diferente de enfocar la explicación de una actividad que apliqué a modo de pequeño experimento durante mis prácticas en Educación Infantil 5 años.

Hay muchas formas de explicar una actividad, podemos explicarla y que los alumnos la hagan, pedirles que nos digan, a partir de los materiales, que creen que hay que hacer y luego corroborar o no su hipótesis, etc.

En esta ocasión os propongo aplicar una diferente a las nombradas, el maestro explica la actividad, por ejemplo una ficha de numeración, y posteriormente pregunta si los niños han tenido dudas, para terminar un alumno, voluntario o bien escogido por el profesor (perfecto momento para sacar a los que no suelen prestar atención y que se den cuenta de la importancia de hacerlo) sale a la pizarra y explica la actividad, para ello al principio el docente puede estar a su lado ayudándole o sentarse como un alumno más y hacerle preguntas para ayudarle, por ejemplo si hacemos una descomposición  pintando en dos colores preguntar si se puede dejar uno blanco.

Con esta forma de presentar una actividad trabajamos el principio que establece William Glasser al mismo tiempo que aspectos como hablar en público, salir a la pizarra que a algunos niños les impone mucho, los contenidos de la actividad, expresión oral, juego de roles, empatía con el profesor cuando quiere hablar y sus compañeros no callan, etc.

¿Es este método una panacea? Como ya dice el título nos encontramos con que nosotros explicamos una cosa en 5-10 minutos y el niño para hacerlo de forma completa precisará de mayor tiempo, por lo que a más actividades o fichas quieras explicar a la vez más tiempo ocuparás y luego no habrá tiempo de que las realicen, por ello es necesario acortar el número de actividades o fichas cuando se aplique este método. Si nos encontramos cortos de tiempo para terminar la programación no es la mejor metodología, esto suele ocurrir cuando los libros han de devolverse terminados a las familias bien sea a final de trimestre o de curso.

Por último os invito a que si has llevado a cabo una experiencia similar me dejes tu opinión en los comentarios y si decides aplicarla me cuentes que tal la experiencia.

miércoles, 1 de octubre de 2014

¡¡¡Los deberes!!!

Los deberes o tareas para el hogar luego de la jornada escolar son un mundo, hay gente que los defiende y otros que los quieren erradicar, en muchos países ya lo han conseguido. 

Los deberes deben ser actividades que el niño haga como refuerzo de lo ya aprendido en el aula, es decir, si sabemos sumar hasta 10 debemos mandar deberes de sumas hasta 10, nunca esperar que los padres expliquen a sus hijos un contenido, los niños deberían de ser capaces de hacer los deberes solos y por eso su dificultad debe ser adecuada a lo que conocen.

Bien, llega el momento para los padres que el colegio, os guste o no, manda deberes a vuestros hijos ¿Cómo afrontarlo?

En una entrada anterior ya hablamos sobre las Técnicas de estudio que son claramente aplicables a las tareas escolares, no obstante creo conveniente ampliar y especificar la información ya dicha.

De los muchos factores que pueden afectar al niño a la hora de rendir más o menos mientras hace sus tareas vamos a escoger tres: lugar, momento del día y orden de elaboración de los deberes.

El lugar donde el niño realice los deberes es muy importante, debe ser siempre el mismo y estar libre de posibles distracciones (televisión, un hermano pequeño jugando, teléfono móvil, ordenador si no se necesita, etc) además es aconsejable que antes de empezar tenga todo lo que necesita a mano (estuche, libros, libretas, colores si son necesarios, etc) y también una botella de agua por si tiene sed evitar levantarse y distraerse.

El momento del día es una de las cosas más importantes, el nivel de cansancio mental y físico del niño va a influir en la calidad de la concentración y en la cantidad de concentración, es decir, un niño cansado es más posible que se equivoque y tarde más tiempo en hacer las tareas. 
El momento idóneo para hacer los deberes es tras llegar a casa después de merendar y en caso de los más pequeños estar un poco en el parque, de forma que han podido descansar la mente del colegio y no están excesivamente cansados físicamente. 
En caso de que los niños tengan extraescolares al salir del colegio es recomendable que exista un momento de descanso entre la extraescolar y el momento de hacer la tarea.  Siempre intentando que ese momento no se alargue más tarde de las 7 de la noche.

El orden de la elaboración de los deberes en los niños suele ser algo personal, si por ellos fuera escogerían primero o bien lo que más les gusta o aquello que tienen que corregir antes, por ejemplo primero los de mates que son para el martes que los de lengua que son para el miércoles, este tipo de elecciones son un arma de doble filo, pueden salir bien o mal. A continuación daré algunas directrices que es aconsejable seguir.
En primer lugar medir la cantidad de tarea escolar y el tiempo que tenemos para realizarla, si hemos llegado a casa a las 8 de la noche y el niño tiene 40 ejercicios puede ser buena idea priorizar los que son para mañana siempre que la situación no valla a ser la misma mañana. 
Una vez sabemos qué deberes vamos a realizar, bien sean todos o los de mañana, debemos colocarlos en orden decreciente de dificultad, de esta forma cuando los niños están más "frescos" harán aquellos deberes que exijan mayor concentración y aquellos que no la exigen como puede ser colorear un dibujo se pueden dejar para el final.
Si el niño tiene muchos ejercicios del mismo tipo o de la misma materia y vemos que se aburre siempre de hacer lo mismo puede ser buena idea que intercale materias, es decir que haga 4 ejercicios de matemáticas, 4 de lengua, 4 de matemáticas y 4 de lengua, de esa forma su mente descansa de hacer siempre lo mismo y se ve obligada también a mantener más la atención.
Vamos a volver a la situación de los 40 ejercicios y 1 hora para hacerlos, destacar que en dicho caso si hemos terminado los de mañana antes de esa hora es muy recomendable que el niño siga haciendo aquellos deberes que según su nivel de cansancio sea capaz, es decir, aunque nos quede matemáticas que le cuesta, si está muy cansado es preferible que haga plástica que lo hace sin problemas.
Por último observar a vuestro hijo, esto no siempre funciona porque hay niños que necesitan una tarea de concentración media para ponerse en marcha antes de una que exija mucha dificultad, el principio es nunca dejar lo que les cueste o no les guste para el final porque es cuando más cansados están.


Espero que esta entrada os haya sido de utilidad a todos los padres que no sabéis cómo afrontar los deberes con vuestros hijos y os aconsejo pasaos a leer la entrada sobre técnicas de estudio aquí.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Aprendiendo a organizar nuestro tiempo y estudiar - Técnicas de estudio

Hoy vengo con una entrada para aprender a organizar nuestro tiempo de cara al estudio y las tareas escolares, esta entrada está más enfocada a Educación Primaria, Educación Secundaria y Otras etapas educativas. Espero que os sea de ayuda.


Para hablar de técnicas de estudio es necesario distinguir entre tres cosas: hacer las tareas/deberes, preparar materiales de estudio y estudiar. Existen algunos nexos comunes entre ellas y otras cosas que dependen de cada uno de ellos. Veamoslos todos.

Los aspectos comunes son los siguientes:
  • Tener un lugar fijo para realizar las tareas, las características básicas de este lugar deben ser que sea un lugar ventilado, con buena iluminación (preferiblemente natural y que no haga sombras sobre el papel), una temperatura media (ni frío ni calor) y con una silla cómoda.
  • Liberar el espacio donde estudiamos de distracciones, es decir eliminar de la vista todo aparato electrónico innecesario para la tarea, apagar la radio, el televisor e incluso pedir a las personas con las que convivimos que durante esas horas bajen el volumen del televisor para que no lo oigamos o eviten cosas tan normales como pasar la aspiradora porque nos puede distraer.
  • Tener todo lo que necesitamos a mano para no tener que levantarnos, un poco de agua para mantenernos hidratados, los libros que necesitemos y bolis/subrayadores/etc necesarios.
  • Crear un hábito. Por ejemplo cuando llegamos de clase merendamos, vemos 10 minutos la televisión y nos ponemos a ello, preferiblemente lo mejor es hacerlo a la misma hora pero en ocasiones las actividades extracurriculares no permiten que sea así pero algo tan sencillo como hacerlo siempre al llegar a casa puede servir.
  • La teoría dice que tras una hora de estudio es necesario hacer pausas de 10 minutos (solo 10). Ahora os contaré mi experiencia que tampoco se puede generalizar, a mi me cuesta mucho tiempo llegar al momento de concentración real y esos 10 minutos me hacen tener que volver a empezar por ello alargo los periodos a 2 horas, yo os diría que observarais como sois y actuarais respecto a ello, las pausas son necesarias pero siempre dependiendo de vosotros podéis trabajar más o menos antes de ellas.
  • Ordenar las tareas por prioridad y nivel de dificultad. Existen muchas formas de ordenar nuestras tareas, la mejor de ellas es por nivel de dificultad y aquí entra el factor personal, las personas que estén más despiertas al principio y luego vallan bajando de rendimiento es mejor que empiecen con las tareas que más les cuesten y terminen con las más sencillas, por el contrario hay personas que comienzan con escasa concentración y poco a poco la aumentan por lo que para ellos es mejor comenzar por lo sencillo y terminar con lo más complicado. La técnica anteriormente explicada es la idónea cuando tenemos suficiente tiempo para todo, no obstante no siempre es así y nos toca pasar a la de prioridad, consiste en ordenar las actividades según cuando debemos tenerlas terminadas y comenzar con la que necesitamos antes y terminar con la que tenemos más tiempo, de esta forma si no nos da tiempo de terminar todo siempre tendremos lo del día siguiente. Mi recomendación es llevarlo todo al día y como mucho aplicar la segunda los Jueves con la tarea del Viernes, dado que el resto lo podemos hacer con la primera técnica durante el fin de semana.

Ahora que ya sabemos los aspectos generales es el momento de centrarnos en los aspectos específicos de cada una de las tareas que conlleva el estudio.
En primer lugar explicaré los aspectos específicos de hacer tareas/deberes mediante pasos ordenados.