El Psicólogo William Glasser establece que aprendemos un 10% de aquello que leemos, un 20% de aquello que escuchamos, un 30% de aquellos que vemos y oímos, un 70% de aquello que discutimos con otros, un 80% de aquello que llevamos a cabo y un 95% de aquello que enseñamos.
Podemos verlo plasmado en la siguiente imagen.
Recuerdo una entrada de Justifica tu Respuesta donde su autor explicaba que a sus alumnos les recomendaba tener una pizarra en su casa y estudiar explicando a alguien ficticio toda la lección como si se tratara del propio profesor.
No voy a hablaros de técnicas de estudio en el hogar, sino de una forma diferente de enfocar la explicación de una actividad que apliqué a modo de pequeño experimento durante mis prácticas en Educación Infantil 5 años.
Hay muchas formas de explicar una actividad, podemos explicarla y que los alumnos la hagan, pedirles que nos digan, a partir de los materiales, que creen que hay que hacer y luego corroborar o no su hipótesis, etc.
En esta ocasión os propongo aplicar una diferente a las nombradas, el maestro explica la actividad, por ejemplo una ficha de numeración, y posteriormente pregunta si los niños han tenido dudas, para terminar un alumno, voluntario o bien escogido por el profesor (perfecto momento para sacar a los que no suelen prestar atención y que se den cuenta de la importancia de hacerlo) sale a la pizarra y explica la actividad, para ello al principio el docente puede estar a su lado ayudándole o sentarse como un alumno más y hacerle preguntas para ayudarle, por ejemplo si hacemos una descomposición pintando en dos colores preguntar si se puede dejar uno blanco.
Con esta forma de presentar una actividad trabajamos el principio que establece William Glasser al mismo tiempo que aspectos como hablar en público, salir a la pizarra que a algunos niños les impone mucho, los contenidos de la actividad, expresión oral, juego de roles, empatía con el profesor cuando quiere hablar y sus compañeros no callan, etc.
¿Es este método una panacea? Como ya dice el título nos encontramos con que nosotros explicamos una cosa en 5-10 minutos y el niño para hacerlo de forma completa precisará de mayor tiempo, por lo que a más actividades o fichas quieras explicar a la vez más tiempo ocuparás y luego no habrá tiempo de que las realicen, por ello es necesario acortar el número de actividades o fichas cuando se aplique este método. Si nos encontramos cortos de tiempo para terminar la programación no es la mejor metodología, esto suele ocurrir cuando los libros han de devolverse terminados a las familias bien sea a final de trimestre o de curso.
Por último os invito a que si has llevado a cabo una experiencia similar me dejes tu opinión en los comentarios y si decides aplicarla me cuentes que tal la experiencia.

