Día 28/02/2014 - 01.22h
A partir de los seis o siete años ya se puede entregar una asignación semanal a un niño
La tradicional costumbre de entregar una paga semanal o mensual a los hijos a partir de cierta edad se ha perdido. Y con ello, también algunas enseñanzas: sin esa asignación los chicos no aprenden a gestionar sus ingresos, a tomar decisiones sobre cómo o en qué gastarlos, a contener el gasto o a autoadministrarse. Acciones que les ayudan a progresar hacia una mayor autonomía para su vida adulta.
Esta es una de las principales conclusiones que recoge el informe «Adolescentes 2013: hacia una correcta formación y autonomía en el consumo», realizado por Keepunto, una plataforma que promueve la educación financiera entre los adolescentes, y la Universidad Complutense de Madrid. «Los adolescentes se financian de manera espontánea y no son conscientes de su gasto». Y tampoco los padres, dice uno de los autores de esta investigación, Raúl de la Cruz, fundador y CEO de Keepunto.
Cultura del esfuerzo
De hecho, el 62% de los chicos de 12 a 19 años no tienen paga ni mensual ni semanal, y piden dinero a sus padres según les va haciendo falta. Ese dinero, en el 70% de los casos, no está asignado a la realización de determinadas tareas u obligaciones. E incluso la retirada de la paga no se utiliza como medida sancionadora cuando el adolescente no cumple tareas, saca malas notas o no hace los deberes.
Los pocos que perciben una paga (un 38% de chicos) suelen recibir una media de 13,5 euros a la semana, pero como extra también perciben otros 12,3 euros cada siete días. Es decir, 26 euros.
Sin embargo, el estudio demuestra que las cuentas no salen: los chicos gastan más de lo que reciben y no son conscientes de ello. Los adolescentes dicen que invierten su dinero, sobre todo, en salir con los amigos de fiesta o a cenar (8,5 euros), en ropa (5,6) y enahorrar (5,12). En comida rápida, cuidado personal y consumo de móvil gastan entre dos y tres euros. Por tanto, consumen 38,4 euros una cifra alejada de los 26 euros que en total reciben cada semana.
Con estos resultados, los autores de esta investigación concluyen que los padres han abandonado como objetivo inculcar a los hijos la cultura del esfuerzo. Si el adolescente recibe una asignación a cambio de nada podría entender que «es algo natural que se merece solo por el hecho de ser hijo», dice el informe. Los autores defienden que «las pagas deberían ir acompañadas de contrapartidas para simular la figura del salario que gana un adulto por realizar un trabajo».
Aunque si usted decide dar la paga a su hijo porque le puede enseñar a tomar conciencia del valor del trabajo, de las cosas, del esfuerzo y del ahorro, tenga en cuenta que los métodos han cambiado. «La hucha de barro ya no es válida en el siglo XXI con generaciones de chicos totalmente digitalizados «que van a funcionar con transacciones, tarjetas... A esta generación hay que inculcarles el aprendizaje financiero. No quiere decir que no tengan que ahorrar. Sino que debemos enseñarles a tomar decisiones financieras: unas veces podrán gastar y otras no, otras abrir un depósito o tener el dinero bloqueado», aconseja Raúl de la Cruz.
Escoger dar o no la paga es elección de cada familia. Si se decanta por una asignación semanal, estos son los consejos de los expertos:
1. ¿Cuándo? A partir de los seis o siete años, incluso antes. Muchos niños reciben su primera paga cuando empieza a ir al colegio. Un buen momento es cuando aprenden a sumar y restar, lo que les será muy útil para manejar su dinero.
2. ¿Cuánto? La cantidad nunca debe ser excesiva, más bien escasa, y acorde a su edad. «De esa manera aprenderán a valorar el dinero, para qué sirve y cuánto necesitan», explica José Luis Carbonell, pedagogo y profesor de la escueladefamilia.es de la Fundación Proforpa.
Los padres pueden hacer una lista con los gastos que quieren que su hijo sufrague con la paga: chucherías, cómics, juguetes, helados, refrescos... La paga debe cubrir esos gastos y permitir cierto ahorro. Si les damos una cantidad ridícula que no alcance para un tebeo, por ejemplo, les puede producir frustración y se sentirán incómodos entres sus amigos. Tampoco hay que excederse porque pueden coger la costumbre de despilfarrar.
3. Frecuencia: hasta los diez años la paga debe ser semanal, ya que el periodo de un mes todavía les queda grande. A partir de esa edad se les puede dar quincenal o mensualmente.
La paga se da siempre el mismo día y no se aplaza o regatea, debe llegar de forma puntual y regular. Se da en dinero tangible, nunca a través de una cuenta corriente, tarjeta de crédito...
4. No asociar la paga a la realización de tareas y otras obligaciones rutinarias en la familia. Los deberes en casa tienen que estar claros y no asociados a la paga.
5. Desde el primer momento hay que promocionar el ahorro que puede utilizar a medio plazo en caprichos o regalos. Cuanto más pequeños los plazos deben ser cortos, tres semanas como máximo. A medida que crecen los plazos de ahorro se pueden ampliar.
6. Respetar el modo en que quieren gastar el dinero, aunque sea en golosinas o monstruos irreconocibles. No les podemos coaccionar o fiscalizar, aunque sí vigilar lo que compren.
7. Firmeza: si se han gastado la paga semanal de golpe no hay que darles más. Si de forma puntual le presta dinero, póngalo por escrito, fije un plazo para que pague la deuda y asegúrese de cobrarlo.
8. Las extras: Pueden percibir cantidades extra que les permitirá tener más ilusión. Los extras irán asociados a trabajos especiales y puntuales: lavar el coche, limpieza profunda del dormitorio... Estas primas se pueden utilizar cuando quieren comprar algo importante y necesitan más tiempo para ahorrar.
9. Castigo: de forma puntual se puede retirar una paga, pero nunca tocar sus ahorros.
10. Familiares: los padres deben informar a los familiares de los criterios que van a seguir a la hora de asignar paga. Y todos deben seguir los mismos criterios.
Para los adolescentes: un salario
M. J. P-B. MADRID
A partir de los 13 o 14 años, la gestión de la paga debe ir encaminada a empezar a entrenar al adolescente el devenir que le espera en su vida adulta. La paga sería algo así como reproducir el salario que percibirá el día de mañana por realizar un trabajo. «Cuanto más cercano a la vida real, mejor», recomienda Raúl de la Cruz, fundador y CEO de Keepunto y uno de los autores de esta investigación. Esto es los consejos que da a padres con hijos adolescentes:
—Es mejor dar la paga mensualmente, es decir con la misma frecuencia que un adulto percibe un salario. «Los primeros meses lo pasan fatal porque no saben administrarse, pero terminan aprendiendo», afirma De la Cruz.
—A esta edad la paga ya puede ir relacionada con una serie de tareas que deben realizar en casa, o con un comportamiento que debe mantener... Tienen que entender que hay una relación directa entre sus responsabilidades y la asignación. Eso evitará que tengan incertidumbre sobre si van a recibir o no la paga.
—De la misma forma que en muchos trabajos se recibe una paga en diciembre y julio, o por cumplir una serie de objetivos, se puede dar una paga extra al adolescente si cumple otros retos. Es una forma de que vaya más allá de sus tareas cotidianas.
—Si no cumple las tareas asignadas a la paga, deberá tener una penalización. De la Cruz aconseja a los padres moderación en este sentido. «Si ha tenido un descuido o una falta menor, se puede dar menos cantidad de paga, pero no suprimirla. Cualquier cosa que el adolescente haga mal no puede suprimir la paga».
—Más que el ahorro hay que fomentar la toma de decisiones responsables. Tienen que ser capaces de saber que el ahorro es una decisión que ellos toman, que guardan dinero con un objetivo planificado (para un regalo, para un nuevo videojuego...).
—La cantidad de dinero que suponga la paga depende de la capacidad de cada familia. Eso sí, aconseja De la Cruz, «que nadie viva por encima de sus posibilidades, ni la familia ni el adolescente».

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