miércoles, 19 de marzo de 2014

Cuidado con nuestras palabras

En muchas ocasiones no somos conscientes de la influencia que pueden tener nuestras palabras en la gente de nuestro alrededor, no obstante esta es muy grande. Los niños y también los adultos imitamos conductas que vemos a nuestro alrededor sin darnos apenas cuenta.
¿Nunca os habéis percatado de que cuando vuestros amigos son propensos a decir "tacos" vosotros también lo sois?  ¿y del caso contrario?
Por mucho que queramos negarlo, gran parte de nuestro aprendizaje tanto académico como personal depende de nuestro entorno. En este entorno (llamemoslo: amigos, familia, escuela, enemigos, camaradas, barrio, ciudad, cultura...) y en sus distintas escalas observamos una conducta que podemos compartir en menor o mayor medida pero siempre en algún pequeño detalle de nuestro comportamiento.
Hablemos ahora entonces de nuestro papel como entorno y como sujeto, ya que sin darnos cuenta desempeñamos ambos a la vez y ambos son muy importantes para nosotros.
¿Controlamos lo que decimos? ¿Con que tono? ¿Los posibles significados peyorativos que damos a los vocablos?
Cuidado con lo que decimos, porque estas ideas entran en la mente de los niños
¿Para qué sirve el cuento del patito feo si luego somos nosotros los que discriminamos por el color de piel?
En muchas ocasiones decimos "Ese negro que vive en mi finca" o "La frutería esa de los moros" nos parecen frases muy inocentes, pero dependiendo del tono con que se digan pueden ser muy peyorativas.
Por ello invito a la gente a cuidar nuestras formas, evitar hablar despectivamente de una cultura o una etnia, evitar decir palabras que no nos gustaría que los demás dijeran y aceptar las demás culturas tal y como son (no por ello compartiéndolas, sino respetándolas.

Di no al racismo
Di no a la xenofobia


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