Hoy en día está en auge el principio de que los padres no permitan que otras personas que corrijan a sus hijos, muchas veces nos encontramos con padres que reaccionan violentamente cuando otro padre riñe a sus hijos mientras juega en el parque o padres que creen a sus hijos por encima de sus profesores.
Los padres intentan hacerlo lo mejor posible para educar de sus hijos, el resto no somos quienes para cuestionar su trabajo pero los profesionales de la educación y el resto de las personas de su entorno están ahí para orientarles.
Igual que unos años atrás nadie se preocupaba de que los niños fueran solos por las calles porque sabían que, tanto si les ocurría algo como si hacían algo mal, alguien les atendería para curarles o reñirles. Hoy en día cuando un niño cae en el parque son pocos los que van en su ayuda, en ocasiones ni los mismos padres se dan cuenta porque están demasiado absortos en las nuevas tecnologías.
¿No deberían ayudarse los unos a los otros? ¿No deberíamos poder llamar la atención a un niño cuando le vemos agredir a otro? ¿y si este segundo fuera nuestro hijo?
La educación, por mucho que lo pretendan, no solo se puede aislar en los padres, los niños aprenden de su entorno y mejor sería que no lo hiciera solamente con las cosas malas, sino que se diera cuenta que vive en una sociedad con unas normas y que todos deben cumplirlas y ayudarse los unos a los otros.

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