sábado, 10 de agosto de 2013

Estamos en la playa ¿y ahora qué?

La playa es un destino muy elegido para pasar nuestras vacaciones, cuando llegamos todo parece perfecto, sol, arena y olas marina.

Si es la primera vez que vamos es posible que a los niños no les haga mucha ilusión eso de meterse en un agua que se mueve pero poco a poco lo difícil será sacarlos de ella, al no ser que les demos un cubo y una pala y nos pongamos a hacer castillos de arena con ellos.

Todo es tan idílico cuando llegamos que no nos damos cuenta que al tercer día con la misma rutina de playa por la mañana y piscina y paseo por la tarde los niños están más que aburridos de las olas que saltar y los castillos que construir, es el momento de buscar otros juegos que no conlleven un gran desembolso económico y los puedan mantener entretenidos al menos hasta el final de nuestras vacaciones.

La primer idea y la más socorrida es darles un balón y que jueguen lejos de los bañistas, su eficacia dependerá de lo concurrida que esté la playa que escojamos.

Los juegos de palas son otros juegos muy buenos para cuando vamos a playas no muy concurridas, con suficiente espacio y otros niños podemos crear un juego que les entretenga.


Pasando a la parte artística os proponemos ponerles un reto a los niños, con los materiales que puedan encontrar en la playa (arena seca, arena mojada, conchas, restos vegetales...) crear una obra de arte.
A esto se le llama Land Art, se puede hacer con cualquier tipo de objetos provenientes de la naturaleza,
A continuación os dejo un vídeo que ilustra como elaboramos uno unas compañeras y yo.





Cada una de sus creaciones puede ser fotografiada y al final del verano entre todos elegir la que más le gusta o enseñar las fotografías a sus amigos y profesores.

Si pensamos en el repaso escolar durante las vacaciones una muy buena forma es usar la arena como libreta, las sumas se pueden escribir en la arena mojada y solucionarlas en la misma, de esta forma nos olvidamos de el papel y el lápìz.

Por último decir que la brisa del mar y la sombra de nuestra sombrilla es muy buena forma de incitar a los niños a la lectura, una lectura en voz alta donde compartan los cuentos con los otros niños de la playa y cada día uno sea el encargado de leer una historia a sus amigos.

Del mismo modo programar algunas excursiones a ciudades y pueblos vecinos puede romper un poco esa monotonía y hacer que al día siguiente la playa vuelva a ser interesante.

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