Cuando hablamos de educación encontramos muchos autores que han realizado su propio método de enseñanza, sus propias directrices, desde María Montessory hasta Rudolf Steiner (Pedagogía Waldorf) pasando por filósofos tan importantes como puedan ser Juan Coménius o Jean Jaques
Todos estos autores crearon su método que tiene adeptos y detractores, incluso fanáticos que piensan que es la única metodología idónea para el aprendizaje en la escuela y/o la crianza de sus hijos.
Hoy vengo a proponeros ir más allá, tomar todos esos métodos o pedagogías que conocemos o no y analizarlos de forma crítica, extraer la parte positiva y la parte negativa de los mismos, es decir, en el papel todo puede parecer precioso, pero llevarlo a la práctica complica un poco las cosas y puede llegar a ser una utopía que realmente sea como dice el papel.
Para ejemplificarlo emplearé el Método Montessori, en este se supone que el niño recibe un aprendizaje individualizado al máximo, que se le presenta de forma independiente una serie de materiales y no se les da otros hasta que superan los primeros, con el valor añadido de mezclar edades. Ahora pongámonos en una situación de una clase con una ratio de 20 niños (y son pocos) la maestra presenta un material al primero, poco a poco va presentando uno a cada niño y esto puede hacer que al finalizar la semana solo haya podido presentar un material por niño, si señoras madres tenemos dos manos y una boca solamente. De lo explicado con anterioridad se presenta que es casi imposible trabajar esta metodología efectivamente siguiendo el ritmo del alumno porque este a mitad semana o en un par de días podría haber superado el material perfectamente, a demás como punto negativo decir que no se trabaja nada en grupo, lo que es perjudicial para la socialización del niño de cara a un futuro en el que tendrá que relacionarse con los otros y trabajar en grupo, pensad en cualquier empresa...
Con la explicación anterior quiero dar a entender que no todo es perfecto, María Montessori creo unos materiales autocorrectivos, que acercan al niño al mundo real, pero quizá el problema es como los aplicamos. En el grupo Montessori y su lado Secreto encontré un maestro que había hecho su propia remodelación de esta metodología, él había estructurado su clase por una metodología de rincones, cada rincón para una de las partes que Montessori dice que se deben trabajar, pero el presentaba a los alumnos los materiales en grupo y solamente tenía una edad, de esta forma en los rincones los alumnos pueden ayudarse los unos a los otros en el proceso de aprendizaje y trabajar en grupos.
Con todo esto, quiero concluir que todas las metodologías son buenas y malas, que lo mejor es hacer por conocerlas todas y tomar lo mejor de cada una de ellas para crear la nuestra propia que aplicaremos en el aula o incluso en el hogar en el día a día.


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